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jueves, 29 de agosto de 2019

COMERSE UNA COMA


(Gramatiquerías)

        Lo de comerse una coma cuando se escribe puede tener consecuencias tan fatales como las que parece sugerir la escultura de esa plaza de Berna, el tal Kindlifresserbrunnen, cuyo origen nadie ha sabido explicarme hasta ahora.

        No es lo mismo decir “vamos a comer niños”, sin coma, que “vamos a comer, niños”, con una hermosísima coma entre “comer” y “niños”, que libra a estos últimos de ser enguyidos por mandato de quien habla.

        La regla es sencilla: cuando se usa el vocativo -eso que sirve para llamar, pedirle, ordenarle o preguntarle a alguien algo- HAY QUE PONER UNA COMA ENTRE LA PERSONA A LA QUE SE DIRIGE UNO Y LO QUE SE LE DICE:
        ¿Estamos de acuerdo, colegas?

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