
Periodiqueando – 33/2026
Con profundo
agradecimiento a quien (Francisco Javier Sáenz Martínez) y quiénes (Diario
JAÉN) me ha/han hecho pensar conscientemente sobre mi in−conciencia
democrática.
Leí en su día (hace
pocos días) esa carta al director (del DIARIO JAÉN) en la que Francisco
Javier Sáenz Martínez nos invita a sacar nuestra propia moraleja de su
tentadora y hábil UCRONÍA. Tal hábil que me lleva a pensar en mensajes subliminales como, por ejemplo, sobre esa ¿aparente? errata –“edad proyecta”−
de la segunda columna, y a devanarme las meninges pensando por qué el
remitente elije como fecha de su ucronía tan críptico “…3 de enero de 1967 a
las dos de la mañana”. ¿Por qué ese día, esa hora y ese año precisamente? ¿Por
qué “edad proyecta”? ¿Por qué semejante ucronía?
Si lo que pretendía es
hacerme pensar, lo ha conseguido.
Tras
descubrir en mi interior un perverso regocijo en la propuesta, que me lleva a
justificar lo injustificable por el solo hecho de que la tal ucronía me toca en lo mío, paso a sacudirme el aguijón
(vade retro) en un acto de fe consciente en eso que llaman la democracia,
de la que nos llenamos la boca siempre y cuando coincida con nuestras
creencias.
¡Vale! Entro al
juego y envido. Mi moraleja es que “NI AÚN ASÍ…”.
Las reglas que nos
hemos dado son las reglas, y no vale hacer/ hacernos trampa y quebrantarlas por
mucho que nos lo pida el cuerpo. Pacta sunt servanda que consagra
Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados de 1969.
Caminitos hay para
llegar a la meta sin necesidad de atrochar por atajos.
Cosa distinta es la ociosidad
y holgazanería de quienes hacemos el camino. Y aún peor es lo de arrimar el
ascua a nuestra sardina.
Insisto: ni aún
así...
PS/ ¡Hay que ver para todo lo que puede llegar
a servir un periódico! En este caso, a mí me ha servido para hacer un examen de
conciencia sobre mi propia conciencia del uso y desuso del concepto “democracia”.
En CasaChina. En
un 14 de Febrero de 2026