VA DE...Batiburrillo literario

sábado, 7 de febrero de 2026

LA NOSTALGIA DE LAS FORMAS

 

Consejos vendo que para mí no tengo.

Refranero español

Periodiqueando – 28/2026

A mí lo de leer el periódico nuestro de cada día me vacuna contra pestilencias en ráfaga, y me hace reflexionar sobre lo que son los demás, quiéralo yo o no lo quiera. Pero, por encima de todo, me hace reafirmarme en lo que yo no quiero ser, y eso por una razón bien sencilla: me niego a caer en la trampa de la frustración que causa la impotencia de lo que no puedo hacer.

Yo no puedo decidir sobre lo que piensan, dicen o hacen los demás. Lo que sí que puedo es ventilar cómo “encajo” lo que piensan, dicen o hacen los demás para tratar de resolver lo que no voy a pensar, decir o hacer yo, por si lo que pienso, digo o hago es de verdad “contagioso”.

Hoy ha sido el columnista, Luis Salido, quien ha secuestrado mi atención con cada línea de su columna de la página 3 del Diario JAÉN, que, con una nostalgia estremecedora, titula “Lo que el viento se llevó”.

Cada frase/queja que leo (…el saludo sin prisas, el lenguaje medido, la atención real al interlocutor −//− Y entendí que no estaba pensando en aquella reunión concreta, sino en todo lo que estamos dejando atrás sin apenas darnos cuenta…) me golpea como un zurriagazo.

Pero es una de ellas la que me deja tiritando de impotencia durante unos segundos. Solo durante unos segundos:conservar estas formas exige una decisión consciente, especialmente de quienes ocupan posiciones de representación. Como yo misma suelo hacer, detecto cómo se deriva hacia los demás lo que nosotros debiéramos solucionar. Lo que solo yo puedo solucionar: cómo hacer para que un mal viento no se lleve lo que aprendí y puedo manejar.

Entonces recuerdo mi última reunión en La Hoya del Salobral, y la gran lección recibida de Ángel, ese sabio a quien, cuando se le indicó que podía usar el tuteo, respondió con una decisión propia a media voz que nos dejó sin palabras:

“Yo hablo de usted porque es lo que aprendí a hacer como señal de respeto. No digo que el respeto esté en ElUsted, pero es mi manera de expresarme. Si usted quiere, puede tutearme; pero mi decisión es seguir con lo aprendido”.

¿Existe mayor aprendizaje decisivo?

Leyendo el periódico de hoy he llegado a una decisión propia que me propongo recordar cada día:

Ustedes, MuySeñorMío/SeñoraMía, pueden usar los modales que se le antojen. En mi decisión está el tratar de no “contagiarme” ni dejarme llevar por sus infecciosas ventoleras. ¿Solución? Vacunarme leyendo a los seres pensantes que saben de lo que hablan.

No quisiera yo que me sucediera a mí lo que al del refrán, de "consejos vendo que para mí no tengo". 

¿O no es eso lo que nos apunta DonLuisSalido?

 

En CasaChina. En un 7 de Febrero de 2026

viernes, 30 de enero de 2026

ANTONIO MARTÍN MESA Y LAS CCAA

  


Periodiqueando colaboradores – 22/2026

De nuevo el maestro, Antonio Martín, se asoma a la página 3 del Diario Jaén para hacernos fácil escudriñar en ese laberinto que es entender el lenguaje económico en labios de nuestros políticos.

Pareciera que la “DoñaMinistra” de los dineros estaba necesitada de la traducción semántica que nuestro comentarista le presta con esa deferencia y exquisitez tan habitual en él.

Y una vez más tengo que proclamar mi agradecimiento al medio que nos proporciona el acercamiento a estos colaboradores y a quien me hace entender lo inentendible.

Ya se sabe que de bien nacidos…

Gracias, Maestro.

 

En CasaYayYán. En un 30 de Enero de 2026

viernes, 23 de enero de 2026

EL PERRO PERDIDO Y HALLADO EN LAS VÍAS

 

BORO

En VíaMuerta – 18/2026

La noche se congeló en una imagen fija. Eso fue cerca de Adamuz. Luego, el horror. O eso afirmaron quienes fueron arrojados a la intemperie sin consideraciones en mitad de la noche.

Dos trenes, con un destino aciago, se habían cruzado en mala hora.

Muchos, demasiados pasajeros humanitas, tras el golpe certero, callaron para siempre.

Los pasajeros humanitas que aún podían hacerlo, gemían.

Boro, el pasajero perruno de uno de los dos trenes siniestrados en el encuentro, cerca de Adamuz, escapó del horror por donde pudo. Y, con el instinto concentrado en encontrar a su ama, se extravió en mitad del pánico nocturno y congelado.

Algunos dijeron haber visto a Boro, sin poder dar razón cierta de que fuera el perrillo en carne mortal quien vagaba sin un destino cierto, o acaso fuera un delirio; un celaje impregnado de su espíritu perruno.

Rubén Flores, un bombero voluntario de los que acudieron en auxilio de los bloqueados por el pánico, como buen creyente, creyó en el perro. Lo buscó y, a los tres días, lo encontró. Eso sí: con los ojos llenos de algo que solo los seres vivos sienten: miedo.

¡Qué no habrán visto los ojos de Boro durante esos tres días de arrancia en busca de su ama…!

Ay, si el perro perdido y hallado en las vías pudiera hablar…

Pero Boro no hablará. Dentro de lo que cabe, aún podemos dormir tranquilos.

Será su ama, cuando despierte, y gracias al destino de ambos, quien pueda hablar... de lo que ella recuerde… con Boro.

 

En CasaChina. En un 23 de Enero de 2026

 

LA NOSTALGIA DE LAS FORMAS

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