VA DE...Batiburrillo literario

lunes, 16 de marzo de 2026

HORNO DE ASAR... CACHARROS

 

Periodiqueando – 48/2026

Repasando una vez más (ventajas de estar suscrita) el Diario JAÉN de ayer domingo, ojeo de nuevo la fotografía de portada, donde se rescata la memoria del horno de los Titos, los famosos ceramistas de Úbeda. A mi propia memoria viene algo que ya tenía olvidado (acaso no tanto) desde que mi abuela murió en ElBarranquillo, mi tío, a quién le tocó en el reparto el tejar del Barranquillo decidió acabar con una actividad tan divina, y a Manolo-El-Tejero, junto a toda su numerosa familia de pisadores de barro, no le quedó otra que emigrar a Algemesí, dejando atrás la miserable casucha que fue su madriguera mientras el amo del trabajo del barro se lo permitió.

De la noche a la mañana, la familia de tejeros abandonó aquel espacio que para mi niñez y la de mis primos fue el paraíso del modelaje de cacharricos sacados de las pellas que Manolo-El-Tejero nos obsequiaba.

En esa portada del periódico que reproduce el rescatado horno de los Titos puede observarse una gran cruz sobre la boca del fogón que me conduce a una anécdota infantil. También en la boca del horno del tejar del Barranquillo, todavía más rústica que la de Úbeda, había una cruz semejante, como al parecer las había en todos los hornos de todos los tejares. Aún recuerdo sus dimensiones descomedidas, su forma tosca y su color rojizo, propio del barro cocido, y a Manolo el tejero diciéndonos: “no arrimarse al horno, que hoy toca asar ladrillos y no bollos de aceite”.

Volviendo a la cruz de la boca del horno, un día, cercana mi primera comunión, le pedí razón de su presencia al bueno de Manolo, quien, cazurro él como todos los olvidados, no dudó en darme una respuesta que he evocado nada más ver la portada del periódico.

“Esa se pone ahí para recordarse uno mismo de que los tejeros somos aprendices del primer oficio que hubo en el mundo, y que, por más razón, lo desempeñó el mismísimo Dios”.

−Sí, pero eso parece la boca del infierno, ¿no?

−¡No! No vaya a pensarse alguien que el infierno está en todos los sitios donde haya fuego. Si eso fuera el infierno, ni su abuela tendría ladrillos p`hacer casas ni vosotros cacharricos pa jugar. Ni yo tendría un quehacer tan divino”.

De repente se me vienen a la memoria aquellos versos que leí por entonces en un baldosín de los Titos de Úbeda:

"Oficio noble y bizarro

de entre todos el primero.

Que en el oficio del barro

Dios fue el primer alfarero

y el hombre el primer cacharro"

¿A ver si es que, cuando venimos al mundo, no somos mucho más ni nada menos que cacharros a medio cocer, necesitados de que algún Manolo-El-Tejero vuelva de Algemesí y nos signe…? −me pregunto.

 

En CasaYayYán. En un 16 de Marzo de 2026

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