EL DILEMA DEL ERIZO[1]
PeriodiqueandoLos – 64/2026
Me faltará vida para evaluar los favores obtenidos de la costumbre leer un periódico cada día, adquirida durante mi adolescencia y juventud en el internado de Zurbano, 42 de Madrid.
Tampoco podré agradecer el privilegio que supone para mí, rural por naturaleza, y por adicción a mi acuñado “ruralismo prodigioso”, el acceso actual y diario al Diario JAÉN, lugar de encuentro a distancia con una pléyade de escribientes sin manguitos a cuya recacha.
Por cierto, permítanme un inciso extraído de ese ya añoso y nunca rematado <EXPRESIONARIO DE MÁGINA> sobre la palabra “recacha”:
RECACHA: Socaire. Lugar resguardado del aire y de la intemperie. Un sitio apacible y de estar a gustico.
“Ponerse a la recacha”: colocarse al abrigo de algo.
CUCHICHEOS: “recacha” es una de esas palabras ausentes del diccionario de la RAE, quizá por estar incluida en el mundo de los “palabros” andalucieros, impropios −al sentir de algunos− del hablar culto y cultivado allende Despeñaperros. Así parece que lo siente Rosalía García Cornejo en un trabajo que no tiene desperdicio para el gusto de quienes huroneamos en sentires y decires de nuestra tierra:
file:///C:/Users/socom/Downloads/voces-andaluzas-que-faltan-en-drae-0.pdf
Ese acceso al Diario JAÉN me permite hoy recrearme en la lucidez y sabiduría que despliega Juan Fernando Valenzuela Magaña en su artículo de la página 5 de OPINIÓN, cuyo título −EL ERIZO− nadie en su sano juicio debiera perderse si de lo que se trata es de aprender de Thomas Mann a remitirnos a Schopenhauer para saber manejar distancias en situaciones de soledad, recrearse en arrancarse espinas del corazón al más puro estilo descorazonado de Machado, saber de zorrerías zorrunas −valga la redundancia− cuando las deseadas uvas nos quedan demasiado altas como para alcanzarlas y, en definitiva, hacer literatura de la buena con conocimiento de causa y documentación acreditativa de saber de lo que habla.
Ustedes pueden hacer lo que quieran, pero yo no me perdería ese artículo. Enseña tantísimo…
En CasaYaiYán. En un 30 de Mayo de 2026

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