Periodiqueando – 77/2026
Si por algo ansío que le llegue el turno de acercarnos su
colaboración en el Diario JAÉN a Antonio Martín Mesa es porque tiene la
virtud de ponerme a pensar sin necesidad de mandarme a aquel “rincón de pensar”
de mi lejana infancia de tan inquietante recuerdo. Y una vez más sucede hoy,
con su columna “El trazado del AVE”, en la que me entero de que unas
siglas políticas andan en apuntarse el tanto de un determinado trazado del más
que hipotético AVE a Jaén como si lo del AVE tuviera color político en lugar de
tintes polícromos de justicia universal.
Por mi parte, y desde
luego ajena a cualquier sigla que pueda dar al traste con lo del AVE como
hicieron con lo del tranvía, llevo largos meses carteándome con el DonMinistro
de los trenes desde mi propia columna, sirviéndole razones para que nos provea
de lo que todos tienen y nosotros demandamos: el AVE a Jaén ¡ya!, aunque
tengo que reconocer que mis misivas son de ida. Ni una vez se ha dignado
contestarme aunque solo sea para mandarme a hacer… las labores propias de mi
sexo, lo cual que me extraña, siendo como es él de dicharachero, que no se
calla una.
Leyendo hoy a Antonio
Martín Mesa, digo yo que pudiera ser que una servidora sea demasiado gangarrera,
con lo que mi eficacia pudiera estar por los suelos. Pero ahí esta Antonio para
“fijarme al trapo” con esa contundencia de quien sabe lo que se dice y conoce
de lo que habla:
Creo que antes de que
sigamos polemizando sobre el mejor trazado para el hipotético AVE a Jaén, lo
más sensato es acudir al Plan Estratégico de la provincia de Jaén y al Consejo
Económico y Social −en los que se encuentran representadas todas las
administraciones públicas, así como los agentes económicos y sociales…−
Por consultar a quien
se diga, que no quede, mi querido maestro. Pero digo yo:
¿Y si…?
¿Y si se ponen a
discutir entre ellos, −entre los polícromos “representantes de las
administraciones públicas y los agentes económicos y sociales”−, y se pierden
en que si por aquí, que si por allá, y acabamos todos como los conejillos de la
fábula?
Ya lo versificó Tomás
de Iriarte, allá por el S. XVIII.
Yo, por si acaso, voy a
seguir en mis trece: AVE y, además, por Despeñaperros con independencia de que
haya quien quiera apuntarse el punto. No sea que, por retirarme de alguna
creencia o de alguna obediencia, me pillen al descuido como a una conejilla de
indias.
LOS DOS CONEJOS
Por entre unas matas,
seguido de perros,
no diré corría,
volaba un conejo.
De su madriguera
salió un compañero
y le dijo: «Tente
amigo, ¿qué es esto?».
«¿Qué ha de ser?»,
responde;
«sin aliento llego...
dos pícaros galgos
me vienen siguiendo».
«Sí», replica el otro,
«por allí los veo,
pero no son galgos».
«¿Pues qué son?» «Podencos».
«¿Qué? ¿podencos dices?
Sí, como mi abuelo.
Galgos y muy galgos;
bien vistos los tengo».
«Son podencos, vaya,
que no entiendes de eso».
«Son galgos, te digo».
«Digo que podencos».
En esta disputa
llegando los perros,
pillan descuidados
a mis dos conejos.
Los que por cuestiones
de poco momento
dejan lo que importa,
llévense este ejemplo.
En CasaYayYán. En un
22 de Mayo de 2026