A corto plazo no hay algo menos provechoso que ser, permanecer y ejercer de pacífica irredenta. Te toman por tonta, mientras se ríen entre dientes con la bocaza abierta, mostrándole al personal sus furtivas caries penetradas de recelos enconados.
A largo plazo no hay nada más fructífero que ser, permanecer y ejercer de pacífica pertinaz; te temen por sagaz. Por potencial ladina. Y, mientras tanto, comienzan a rechinar los dientes por lo bajini, atragantándose con su halitosis ante tan tenaz como indescifrable perseverancia.
¿Será que, frente
a actitudes sólidas, adoptadas y consolidadas motu proprio, es el transcurso
del tiempo el que reblandece el ramplón engrudo de las “etiquetas” mal pegadas,
aprendidas de memorieta inducida?
¿Será que la precipitación de juicio frente a la mesura estoica conduce a que cualquier precipitada conjetura de simpleza inicial se torne en un runrún visceral y vitriólico de sospechosa sutileza?
En CasaChina. En un 11 de Mayo de 2026

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