1) Vale más no decir que tener que des-Decirse.
2) Vale más callarse hacia adentro que clamar en el des-Cierto.
3) Vale más insensibil-Izarse que des-Escombrarse
EnmímiSMada– 89/2026
Para repartir entre los otros, aprendí (y luego repartí y enseñé) mucho sobre Mediación.
Para mi propio día a día, la Mediación me enseñó a detectar los primeros indicios de la llamada por Geoffrey Lloyd y Nathan Sivin la “adversidad estridente”, capaz de generar tan intensos como lacerantes “secuestros emocionales”, y, al mismo tiempo, tan “manejable” si cada cual se lo trabaja.
Poco a poco aprendí también a “almarme” con mis personales anticuerpos frente a esa “adversidad estridente” aprovisionándome de una especie de sistema antiminas mental.
Lo llamo mi chaleco AntiEnvite.
Hoy apunto tres señales reactivas que evidencia el peligro de la in−seguridad/in−estabilidad emocional del elemento oponente y la inutilidad en “o-ponerse” en peligro de “des-arboladura”.
SEÑALES:
1. La vehemencia irracional e irreverente en oponer.
2. La obstinación paradójica en descalificar lo que se ignora o no se entiende.
3. La necesidad de arrollar “cuerpo a cuerpo” a quien expone a explica.
ANTÍDOTOS:
En mi chaleco AntiEnvite guardo tres “antídotos” de entrenamiento emocional como respuesta:
1. El abrigo del triple silencio, −el verbal, el mental y el sensitivo−, frente a cualquier vehemencia que conduzca a la escalada. (Vale más no decir que tener que des-Decirse).
2. La renuncia consciente a entrar en polemicismos vacíos. (Vale más callarse hacia adentro que clamar en el des-Cierto).
3. La perseverancia activa en no caer en un “secuestro” emocional propio frente a la agresión contraria directa. (Vale más insensibil-Izarse que tener que des-Escombrarse).
Los “truquis” para la práctica −porque es cuestión de práctica− y uso del chaleco AntiEnvite lo dejo para otra ocasión.
En CasaYayYán. En un 7 de Junio de 2026
