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domingo, 21 de junio de 2026

EL COLOR DE LA COMPAÑA

 

Periodiqueando – 98/2026

Si hay algo que me fascina de Miguel del Olmo Escribano es su habilidad para el taxidermismo literario. 

Me explico. Él, con esa propensión incontrolable que tiene a maquinar historias, siempre hace lo mismo: proporcionarnos la dosis justa de caracteres (incluidos espacios) para engancharnos en la carnaza de sus mallas con una desazón semejante a una adicción de drogadicto. El proceso es pura alquimia. Lo primero que hace es inventarse un personaje que, desde luego, ya existe. Luego le pone nombre y hechuras poco reconocibles a ese alguien que, como ya he dicho, de seguro que existe, pero que el DelOlmo decide mantener entre bambalinas con mucho miramiento. Rematada la manera de mentarlo sin señalarlo, le abre las entrañas, y lo va destripando párrafo a párrafo con un preciosismo propio de lo que ya he dicho, de taxidermista. Antes ya ha preparado el terreno lanzando la primera andanada: una historia escasa en hechuras (como todas las que escribe) pera ahíta de sustancia, aunque con fingida “anodinez”, y allí es donde acomoda a su personaje con un nombre propio poco común, recién inventado para encubrir identidades aunque fácilmente recordable; como el de la famosa Alina, mantenida en vigor durante los últimos meses en su columna del Diario JAÉN, que pasó en un pispas de mucama personal de un empedernido y vergonzante (que no vergonzoso) fumador de balconcillo nocturno a maquilladora de muertos ajenos cuando murió su patrón personal, hasta vérselas con un municipal a causa del esparcimiento de la “cuota litis” de la cenizas legadas por su patrón, sin que la moza, metida en semejante ajetreo, amagara venirse abajo, ya fuera por falta de tiempo que perder en tiquismiquis ya por carencia de medios con los que poder costearse desalientos.

Pero sigamos con las mañas del DelOlmo. Una vez hechas las presentaciones de lugar, lugareño y trebejos, dejándonos siempre con sabor a escaso y tripas vacías, nuestro Escribano nos engatusa con un elidido y nunca pronunciado “continuará” que sus lectores domingueros esperamos como la gente del campo espera lo que el cielo quiera mandarles, aunque lo que haya de caer caiga siempre en domingo o fiesta de guardar.

Hoy, salida de la pluma del Escribano, le ha tocado el turno a una tal DoñaIsabel, de esas que todos conocemos, con casa familiar propia de esplendor algo descascarillado, carcomida en sus peanas por escaseces provenientes de una reciente viudez, donde resiste con la gallardía propia de otros tiempos un espacioso testero de nogal, cuya noble negrura parece incomodarles tanto a las bisoñas moderneces de la nuera de LaDoña como al esnobismo rampante de la pupila que la estanciera ha tenido que meter en su casa para poder meter al mismo tiempo algo de enjundia en la alacena y, por qué no decirlo, un poco de compaña frente al televisor encajado sin demasiado impedimento en la deshabita enormidad de su testero.

Como ya he apuntado, los relatos domingueros de mi favorito Escribano, Manuel del Olmo, son tan magistralmente trazados como escasos de hechuras. Menos mal que los va encadenando él, unos con otros, domingo a domingo, hasta que moblaje, paisaje y paisanaje quedan casi rematados y a la espera de un qué pasará movedizo como el azogue.

¡Una lástima haber tenido que despedirme de Alina! Pero sabrá usted, DonDelOlmo, que esta DoñaIsabel me conquista nada más verla/ leerla hasta dejarme con una especie de rescoldera, pendiente de saber si acabará levantándose del sofá para ir a hacerse otra gaseosa con dos carterillas del “Tigre” que le alivie su propia rescoldera, con la que poder eructar a sus anchas las incitaciones coloristas de nuera y acompañante, o decide al fin cambiar la oscura nobleza nogaleña por la esnob compaña policromada, por mucho que se diga que la palabra esnob remanece del término latino "sine nobilitate".

Nobleza obliga −que dejó dicho mi colega Pedro Gastón de Levis−.

Quedo a la espera, DonEscribano DelOlmo. (Manuel por más señas). Usted decide.

 

PS/ por cierto, ¿de qué color dirían que es la madera del Olmo? 

En CasaYayYán. En un 21 de Junio de 2026

EL COLOR DE LA COMPAÑA

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