Será mañana. Las Enganchadas de un Hilo se reunirán en Cambil, ese pueblo de Sierra Mágina en el que todo parece posible. Donde, dentro de su iglesia, se venera el Cristo del Mármol; y fuera de ella, en la misma puerta, se reverencia una resurrección, la del olmo centenario. Ese olmo, muerto y resucitado, por cuyo tronco hueco suben desde las entrañas de la tierra mil murmullos ininteligibles que estremecen a quienes los escuchan, y en el que puede refugiarse con holgura una persona si desde las alturas se derrama el temporal.
