
BORO
En VíaMuerta – 18/2026
La noche se congeló en
una imagen fija. Eso fue cerca de Adamuz. Luego, el horror. O eso afirmaron quienes
fueron arrojados a la intemperie sin consideraciones en mitad de la noche.
Dos trenes, con un
destino aciago, se habían cruzado en mala hora.
Muchos, demasiados
pasajeros humanitas, tras el golpe certero, callaron para siempre.
Los pasajeros humanitas
que aún podían hacerlo, gemían.
Boro, el pasajero
perruno de uno de los dos trenes siniestrados en el encuentro, cerca de Adamuz,
escapó del horror por donde pudo. Y, con el instinto concentrado en encontrar a
su ama, se extravió en mitad del pánico nocturno y congelado.
Algunos dijeron haber
visto a Boro, sin poder dar razón cierta de que fuera el perrillo en carne
mortal quien vagaba sin un destino cierto, o acaso fuera un delirio; un celaje
impregnado de su espíritu perruno.
Rubén Flores, un bombero
voluntario de los que acudieron en auxilio de los bloqueados por el pánico, como
buen creyente, creyó en el perro. Lo buscó y, a los tres días, lo encontró. Eso
sí: con los ojos llenos de algo que solo los seres vivos sienten: miedo.
¡Qué no habrán visto
los ojos de Boro durante esos tres días de arrancia en busca de su ama…!
Ay, si el perro perdido
y hallado en las vías pudiera hablar…
Pero Boro no hablará.
Dentro de lo que cabe, aún podemos dormir tranquilos.
Será su ama, cuando
despierte, y gracias al destino de ambos, quien pueda hablar... de lo que ella
recuerde… con Boro.
En CasaChina. En un 23 de Enero de 2026