196/2025
Hace
unos días, cuando el DIARIO JAÉN inauguraba por enésima vez su costumbre
navideña de dar visibilidad a nuestras mujeres tejedoras, publicando la
presentación del PLANETARIO DE MÁGINA en Huelma, me honraron pidiéndome lo que
yo todavía estoy en condiciones de dar: que escribiera algo para arrancar la
andadura de este nuevo proyecto de las ENGANCHADAS DE UN HILO.
Este
año, con los pies firmes en nuestra tierra, decidieron ellas engancharse
al universo. Y vaya que lo han bordado…
El periódico me dio
paso y yo entre al trapo, de mil amores, tratando de no perder el hilo, y sintiéndome
a mi vez honrada por la encomienda. Podéis verlo en el periódico del día 9,
donde, con la emoción de pertenecer a esta tierra, invocaba como título el
nombre de uno de nuestros pueblos antes de arrancar con la breve croniquilla
que no me resisto a compartir:
HOY TOCA HUELMA
Proyectulario - Enganchadas al
Universo – 193/2025
Cuando Dios decidió
crear el mundo, todo estaba tan oscuro que daba miedo. Entonces empuñó su
“hágase”, bajó a la tierra a por un poco de barro, y se puso, él solico, a la
tarea, dispuesto a fabricar algunas criaturas que le hicieran compaña.
Cuando las mujeres de
Sierra Mágina ventilaron que había que iluminar el mundo, se alargaron a la
mercería a por lana de colores, empuñaron sus agujas de ganchillo, y se
juntaron todas a echar un ratico de hacerse compaña, enganchadas a sus propios
hilos.
No es que Dios
estuviera muy tranquilo viendo a tanta mujer junta, dispuestas a lo que fuera
menester para desanudar nudos y alumbrar complicidades. Pero no pasó mucho
tiempo antes de que el mismísimo Dios se apercibiera de que las mujeres pueden
hacer con unas solas hebras de lana lo que tan difícil les resulta a algunos
hombres: crear armonías de todos los colores sin que ninguno rechine o se les
desmande.
Así son las Enganchadas
de un hilo.
SM en un 8 de Diciembre de 2025
Ahora
añado algo más. Os cuento que siempre me fascinó la contundente afirmación
de Max Planck, considerado el padre de la teoría cuántica, cuando, durante
su discurso de recepción del Premio Nobel de Física en 1918, dijo aquello de que
“…después de toda una vida dedicada a la ciencia estoy en condiciones de
afirmar que la materia no existe”. Hoy soy yo quien quiere usar idéntica
contundencia para deciros que estoy en condiciones de afirmar lo que ahora voy
a afirmar.
Creedme si os aseguro
a quienes estáis hoy aquí que nunca olvidareis este día. Nunca. Porque,
quienes hoy estáis aquí, estáis asistiendo a un hecho milagroso: la creación
del prodigioso y único Planetario expresamente tejido, punto a punto, para
iluminar el Universo Navideños de Sierra Mágina. Y lo que es más prodigioso
aún: para crear este planetario no se ha empleado otra materia prima que no
sean unos pocos hilos de lana de colores y las manos de nuestras mujeres,
rurales ellas, recias ellas, abuelas, madres, hijas, hermanas ellas. Dispuestas
como siempre ellas a iluminar el mundo de quienes ven y viven perdidos en lo
oscuro del “anda-que-tú” o el “aquí-mando-yo”.
Hablo del prodigio de
poder iluminar vuestro mundo.
Hablo de saber iluminar
nuestros mundos.
Porque todo lo que hoy
veis, creado por nuestras mujeres, con algo tan simple como unos hilos…creedme:
es un milagro. Un bellísimo y prodigioso milagro de colores.
Es un milagro que en nuestra
comarca de Sierra Mágina exista una asociación como la ADR, presidida por un
hombre entregado sin límites a la pasión de su cargo. ANTONIO MORALES, ese
hombre bueno que mira y trata a las mujeres de su tierra como a sus propias
hijas: con el respeto que se merecen por ser nada más y nada menos que creadoras
de universos llenos de divina imaginación, de talento sin fronteras…, de
derechos iguales, que no de igualitarismos rastreros. Y todo amparado por
la firme tarea de una Diputación comprometida.
Es un milagro que esa
asociación, la ADR, tenga en su plantilla una técnica de cultura tan de lujo como
CRISTINA VICO, la mujer en la sombra por voluntad propia. La hacedora de todo,
siempre un paso por detrás de los demás para que sean los demás quienes abulten.
Esa mujer que se está dejando la vida en caminos y carreteras para ensamblar haceres
y fortalecer propósitos rurales allí donde las mujeres, gracias a mujeres como
Cristina, han pasado, de segundonas guisanderas con mandil, a maestras enmandiladas,
a espejos donde mirarse.
Digo bien y lo
sabéis: Cristina se está dejando la vida para dar vida a la auténtica unión
de voluntades de estas mujeres nuestras, enganchadas del hilo de la creación
rural. ¿O no es cierto que Cristina es omnipresente donde se la necesita y
ausente donde el brilli-brilli se enroña? ¿Que está ahí, a hora y a deshora,
sin mizcandear horarios laborales o desgastes personales?
Algún día esos restos
de falsos redentores, cuyo único mérito está en parasitar, inutilizar,
arrinconar o percudir empeños ajenos, la echarán de menos cuando su brillo de
prestado se cubra de cardenillo. Algún día nosotras, que le debemos a Cristina
mucho más que su eterna sonrisa, su discreto señorío, y su irrenunciable
elegancia, la echaremos de menos como solo las más grandes echan de menos a las
más grandes, esas que hacen brillar con luz propia hasta a los seres más oscuros.
Honrad a esta
mujer-milagro: nuestra/vuestra Cristina… porque ella es un milagro más de
Sierra Mágina hecha mujer.
Es un milagro que estas
mujeres que nos acompañan hayan emulado al mismísimo Dios creando un universo,
sin más arma ni herramienta que sus manos rurales, una aguja de ganchillo y
unos hilos de lana a los que se/nos enganchan cada año para que nuestros
pueblos se aten unos a otros, y se anuden entre sí, y se iluminen como nadie lo
imaginaba hasta que ellas se pusieron a la tarea de convertirse en estrellas, y
no precisamente fugaces.
Si queréis
honraros, honrad a estas mujeres-milagro, a este prodigio que son las
ENGANCHADAS DE UN HILO DE SIERRA MÁGINA, hechas del color del Universo…porque
ellas son un milagro viviente, hechas a sí mismas, punto a punto.
Estáis
asistiendo en fin al gran milagro de la alianza con nuestros compañeros; al milagro de
la generosidad, de la unión, de la templanza… de la gran lección que solo las
mujeres podemos dar, como lo es este empeño en tejer un mundo de concordia, de
honestidad, de saber cuándo callar; pero, sobre todo, de cuando es inexcusable
hablar, aunque su lenguaje sea un humilde pero luminoso ovillo de lana con el
que hilan lo único que no tiene precio por la sencilla razón de que nadie podrá
devolvérnoslo: NUESTRO TIEMPO.
Solo por eso, y nada
menos que por eso, os exhorto desde la más elemental idea de la justicia: honrad
a nuestras ENGANCHADAS DEL UNIVERSO como se merecen. No os convirtáis en
cómplices de los peores ni en encubridores de esos restos de lo peor de la
especie: los abyectos. Amad, respetad,
festejad a nuestras ENGANCHADAS AL UNIVERSO como se ama, se respeta y se
festeja la propia vida.
Porque ellas
son la vida misma.
Si tenéis una mínima
sabiduría, no caigáis en el error de esos pocos petulantes, trasnochados y
viejunos que, alardeando de modernismo rampante, desprecian el hecho
incontestable de que son estas mujeres quienes crearon y mantienen vivo nuestro
inconmensurable patrimonio rural con algo tan simple y tan de siempre y tan
lleno de significado como el ganchillo. Esa es la verdadera sabiduría y no la
que se aprende de memorieta en los libros comprados al peso, o por metros, por
el color de sus lomos, para adornar estanterías y rinconeras apolilladas. No os
unáis a los palmeros de esa chabacanería de chiringuito tabernario con la que vocean
unos pocos “leídos” de pacotilla, o licenciados de prestado, que se regodean y
se ufanan de carguetes conseguidos a dedo mientras exhiben sin pudor su prepotencia
gonadal.
Estamos
viviendo días difíciles: esos que antes se silenciaban, arrinconando a las
víctimas, pero ahora se airean para sacudir lo apolillado y poner a los peores
donde deben estar. Y eso se lo debemos a ellas, a este milagro de mujeres que son
la sabiduría viviente.
¡Honradlas si os tenéis
por personas honradas!
Por mi parte, desde el profundo
respeto con el que me empeño en aprender de vosotras cada día, ya que me
llamasteis y me habéis permitido unirme a vuestro milagro, permitidme honraros
como merecéis, con lo mínimo pero lo mejor que yo sé hacer. Con un poema que no
me cansaré de recitar para vosotras, mis maestras, mis respetadas, admiradas y
amadas…
MUJERES HILOS DE LUZ
53/2024
Mujeres que en mi tierra derramasteis
la luz de vuestros hilos de colores,
el resplandor de cálidos dolores,
el pan que en vuestros cuerpos amasasteis.
Mujeres que con nervio levantasteis
la voz a desairados sinsabores
el peso de salvajes opresores
la vida de los hijos que paristeis.
Abuelas de la aguja y del dedal,
madres del sufrimiento milenario
hermanas de una lucha desigual.
Hijas de una esperanza ritual…
dejad que mi forzoso itinerario,
se impregne de un arrojo tan vital
En CasaChina. En
un 22 de Septiembre de 2024