VA DE...Batiburrillo literario

jueves, 24 de agosto de 2023

PURA PALABRERÍA - Hoy ADARGA

 

(MisBreveríaS50)

105/2023

 

−¿Qué sabe usted de la palabra adarga?

     −¿Que tiene forma de corazón sin serlo, resiste frente flechas y espadas y vale para defenderse?

−¡Buen intento! La definición digo; lo otro, no.

−¿Lo otro, qué?

−Lo del beso.

−¿Por lo de Judas?

−No. Porque “por la boca muere el pez”.

−¡Ah!

 

 En CasaChina En un 24 de Agosto de 2023

 

martes, 22 de agosto de 2023

¡NO SEÑOR!

 

(Brevería50/ Serie “ToroEmbolado”)

102/2023

        −¡Con dos pelotas, sí señor!

−No señor. Con una sola, señor. Meter goles con dos pelotas iría contra el reglamento, señor.

−Yo hablo de otras pelotas, señora. De éstas −y se mesaba los colgajos de la entrepierna expandiendo un hediondo tufo a macho cabrío.

−Y yo de otro señorío, señor.

 

En CasaChina. En un 22 de Agosto de 2023

lunes, 21 de agosto de 2023

COMPLICIDAME


 (Jaeneando)

89/2023

       Este verano se está desangrando en carne viva por la arteria femoral de lo femenino sin que parezca que nuestros colegas machos perciban que la sangre derramada es algo así como el agua: escasa, vital y de todos. Pena da ver cómo, tras los primeros ayes, espurreados en la solanera de esos sofocantes minutos de silencio municipal, cada cual seguimos a lo nuestro, dándole al abanico del “y-tú-más” que caldea el aire ya de por sí viciado de testosterona, aguza los rejones de la lidia y envida a pares, sin caer en que los voceros del foro van de farol.

       Luego, tras el degüelle, los matarifes se quedan de nones, mientras que los otros pares simulan rasgarse las vestiduras hasta que alguien venga a zurcírselas.

       Como lo de leer es una compañía que no suele acabar a navajazos, me pongo yo a buscar en los libros un algo que me explique el porqué de esta hemorragia de mujeres muertas a manos de sus… (¿cómo podría decirlo sin errar? Porque tales sanguinarios no pueden ser “compañeros”, cuando son capaces de matar a sus compañas). Bueno pues sus “lo-que-sean”.

       Lo cual que esos desangres me llevan a gritar aquello que Federico García Lorca puso por escrito ante otra muerte:

       ¡Que no quiero verla!

       “La vaca del viejo mundo/ pasaba su triste lengua/ sobre un hocico de sangres/ derramadas en la arena,/ y los toros de Guisando,/ casi muerte y casi piedra,/ mugieron como dos siglos/ hartos de pisar la tierra”.

       ¿A ver si va a ser eso? ¡Que no queremos verla! Que nos negamos a mirarla porque, en el fondo, nos sabemos cómplices de lo que le está pasando a las mujeres que mueren a manos de esos “toros de Guisando” que han aprendido a embestir a fuerza de escuchar cómo se tupen los de los escaños.

       Pasan por mis manos varios libros más que me estremecen, cada cual por algo distinto: “Guirnaldas de la Historia”, de AGUSTÍN SERRANO DE HARO, donde, bajo la dirección de batutas militarizadas e inciensadas, se amaestraba a las mujeres de entonces a esquivar navajazos, simplemente por vía de negación: evitando convertirse −en palabras de Adolfo Maillo− “…en la intelectuala pedantesca” ansiosa de abandonar las “labores del hogar”. Por desemponzoñarme, busco algo escrito por una mujer.  Aparece el libro de DOROTHY CARNEGIE “Cómo ayudar al esposo” (Ediciones COSMOS 1954) que me sume en la desolación, porque, o se tiene un esposo legítimo con el que aplicar tan sibilinas y perversas enseñanzas, o corres el riesgo de que te rebanen. ¡Uf, que repugnancia! ¡”Que no quiero verla”! Vuelvo a la librería. Espero no equivocarme esta vez al elegir “Transformación de la convivencia” (HUMBERTO MATURANA; GRANICA SA 2014, pág. 132) y comienzo una desintoxicación intelectual que está bien en plan teórico, pero que no creo que sea aplicable a corto plazo: “Los sistemas autoritarios jamás se equivocan, porque, para equivocarse, uno tiene que aceptar que no es autoridad”. ¿Será que esos “matamujeres” mandan tanto que no se equivocan nunca? ¿Acaso los mensajes que estamos recibiendo como un cañoneo de bombas de racimo lanzadas por nuestros representantes de cualquiera de los tres Poderes del Estado es que lo que vale es el poder a cualquier precio? ¿Será que los “simpoder” no son otra cosa que despreciables perdedores”?

        No, si ya verás cómo esto de andar metiendo mis narices en los libros acaba por desangrame a mí las neuronas −pienso mientras retomo ahora el libro de ANA MORENO SORIANO “El laberinto del patriarcado” (UTOPÍA 2022) y me voy derecha a las palabras que fui anotando mientras lo leía: mujer/ patriarcado/ estrategia/ respeto/ amor/ compromiso/ igualdad/ matices/ temple/ insumisión/ clase-género/ complicidad…”. ¡Albricias! Esa es la clave: ¡COMPLICIDAD! A ver… ¿cómo lo decía Benedetti?  “…si te quiero es porque sos/ mi amor MI CÓMPLICE y todo/ y en la calle codo a codo/ somos mucho más que dos”. Ya lo tengo: se trata del lenguaje. Se trata de sustituir palabras tales como “poder” o como ”lucha” por la de “complicidad”. Se trata de “complicidarse” en un proyecto común.

 En CasaChina. En un 20 de Agosto de 2023

 

domingo, 20 de agosto de 2023

EXAMEN DE CONSCIENCIA

EXAMEN DE CONSCIENCIA

(Micro50+Brevería20)

100/2023

−Pónganse en pie los hechos −ordenó el juez.

Nadie en la sala hizo el menor ademán de obedecer, salvo el secretario del tribunal, que comenzó a dar lectura a los hechos.

Desde el banquillo de los acusados la víctima sacudía la cabeza como si no pudiera creerse lo que escuchaba.

 

 En CasaChina. En un 20 de Agosto de 2023

 

sábado, 19 de agosto de 2023

HIJOS DE...A PESAR DE...

(Jaeneando500)

99/2023

    “¿Y tú de quién eres?” −se preguntaba en mi pueblo, en lugar de interesarse por algo tan irrelevante y común a la hora de ponernos identidad como era el nombre propio−.

    La respuesta −¡lógico!− nunca incluía echar mano de nuestro nombre propio aunque lo tuviéramos. Lo que contaba era el mote del clan igualitario y consanguíneo. O el apellido más o menos rimbombante, si es que una se creía directa descendiente de la pata del Cid.

Lo importante para existir era ser hija/ hijo de…

    Hay un apellido, −HIDALGO−, que siempre me ha fascinado por los múltiples resquicios que implica eso de ser “hijo-de-algo”, que es su sentido etimológico. Lo que, además de ser un “algo” “propiedad de…”, viene a ser lo mismo que una especie de cosificación, de “desidentificación” personal; un no ser nada propio, sino una especie de resultado de lo que otros hicieron o dejaron de hacer; de lo que hicieron mis antepasados, sin pedirme permiso u opinión, y por algo tan contundente, inelegible o inevitable para mí como lo de ser mis antepasados.

    Lo que quiero decir es que, por alguna irreflexión inducida, nos rasgamos las vestiduras o nos echamos flores por lo que otros hicieron in illo tempore, sin pararnos a pensar que… a saber lo que hubiéramos hecho nosotros de haber estado en cuerpo mortal allí y entonces.

    Personalmente, prefiero verlo con los ojos del aquí y ahora, y desde mis propias experiencias, y no como lo leo hoy en el artículo de opinión de mi periódico de cabecera: “el Judas Español” era hijo ilegítimo y sacrílego del clérigo.  ¿Ven dónde pone las comillas el más que versado articulista? Eso quiere decir que lo de era hijo ilegítimo y sacrílego del clérigo es de factura propia y actualizada del escribidor.

    Lo cual me lleva a reflexionar sobre algo interesante, −y usted perdone, señor autor−.

    Verá: con la que está cayendo sobre abusos sexuales en la Iglesia, lo de hablar de hijossacrílegos”, cargándole a los hijos el sambenito de lo que puedan hacer en plan coyunda inconsentida un clérigo o una clériga saltándose a la torera la Ley del SÍ ES SÍ, es tanto como “acogerse a sagrado” de manera oportunista y −esta vez sí− sacrílega (en el sentido coloquial de la palabra, que diría un erudito. Una erudita, NO. Vaya, que no lo diría).

    Lo de “adulterinos”, ahora que nadie se casa, y lo que se lleva, hasta en las realezas, es arrejuntarse por detrás de la Iglesia, ya comprenderá que viene a ser como echar mano de la viejísima “Novísima Recopilación”. O ir de boda con miriñaque.

    Está bien. Pongámonos serios: digo yo que no es necesario acudir a las evoluciones legales sobre filiación y su juiciosa nomenclatura para saber que ser “un hijo de…” ya no es ni tan denigrante ni tan relevante como lo de ser simplemente hijo o hija, con una historia propia por escribir al margen de la de nuestros progenitores.

Que también…Con ellos. Y a pesar de…

 

En CasaChina. En un 19 de Agosto de 2023

 

 

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