Asusta querer mucho y que te quieran.
Gloria
Fuertes
No hay nada más letal que una palabra.
Preguntadle, –o preguntaos- si no, a
quienes tuvieron que pronunciar o escuchar la palabra “adios” antes de tiempo.
No hay nada más sanador que la palabra.
Recordad, si no, aquella primera vez
que escuchasteis un “te amo” en los labios de la persona amada.
Si además esas palabras, letales o
sanadoras, llegan escoltadas de gestos y espesores resonantes o disonantes, los
efectos matraquean en la memoria como si todo nuestro ser fuera una descomunal
caja de resonancia en dimensiones 3D.
Recuerdo ahora algunos gestos,
algunas palabras pasadas, y me asusto. Me asusto tanto o más que en el mismo momento
en que vi y oí.
Por rellenar horas de este tórrido
domingo, busco entonces en mis archivos algo con que reponerme del último susto
emocional vivido –del que no hablaré porque no viene a cuento y porque, además,
me da susto lo de desnudarme emocionalmente
delante de los papeles- cuando en la radio suena un poema de Gloria Fuertes que
me deja hecha una rodilla.
TODO
ASUSTA
Asusta
que la flor se pase pronto.
Asusta querer mucho y que te
quieran.
Asusta
ver a un niño cara de hombre,
que se
tiemble por nada,
que se
ría por nada asusta mucho.
Asusta
que la paz por los jardines
asome
sus orejas de colores,
asusta
porque es mayo y es buen tiempo,
asusta
por si pasas sobre todo,
asusta
lo completo, lo posible,
la
demasiada luz, la cobardía,
la
gente que se casa, la tormenta,
los
aires que se forman y la lluvia.
Los
ruidos que en la noche nadie hace
-la
silla vacía siempre cruje-,
asusta
la maldad y la alegría,
el
dolor, la serpiente, el mar, el libro,
asusta
ser feliz, asusta el fuego,
sobrecoge
la paz, se teme algo,
asusta
todo trigo, todo pobre,
lo
mejor no sentarse en una silla.
A primera vista no es que ayude mucho
el poema en lo de recomponerse del propio susto, pero…, convencida como estoy de que nada sucede porque sí, ni nada
salta delante de nuestros ojos sin tener un porqué, me obligo a detenerme en cada
verso con más talento, y atino con la respuesta a mi susto.
Eso es: lo que verdaderamente asusta es el susto a que todo cambie
cuando la emoción es gloriosa; o a que nada cambie cuando nos asfixiamos de
dolor.
El miedo (a que todo cambie o a que nada
cambie) es un intruso; una especie de “okupa” al que no podemos desalojar de
nuestras vísceras sin la ayuda de un imaginativo y consciente “pero…” bien manejado.
Decido entonces ponerle un espejo de “peros…” a los miedosos versos de la gloriosa Gloria,
contraescribiendo los suyos con mis propios versos esperanzados, y no puedo por
menos que regocijarme en el efecto.
TODO ASUSTA
(Gloria
Fuertes)
|
PERO…
(Soco Mármol)
|
Asusta que la flor se pase pronto.
Asusta
querer mucho y que te quieran.
Asusta ver a un niño cara de hombre,
asusta que la noche…
que se tiemble por nada,
que se ría por nada asusta mucho.
Asusta que la paz por los jardines
asome sus orejas de colores,
asusta porque es mayo y es buen tiempo,
asusta por si pasas sobre todo,
asusta lo completo, lo posible,
la demasiada luz, la cobardía,
la gente que se casa, la tormenta,
los aires que se forman y la lluvia.
Los
ruidos que en la noche nadie hace
-la silla vacía siempre cruje-,
asusta la maldad y la alegría,
el dolor, la serpiente, el mar, el libro,
asusta ser feliz, asusta el fuego,
sobrecoge la paz, se teme algo,
asusta todo trigo, todo pobre,
lo mejor no sentarse en una silla.
|
Pero otra flor se anuncia en el retoño
Pero querer exalta y glorifica.
Pero el hombre rebusca en la niñez-
Pero el día se anuncia tras la sombra...
Pero todo es temblor cuando se ama
Pero reir me es tan necesario...
Pero podré decirrte que te amo
al oído de algún jardín de otoño.
...aunque mayo marcee de aguacero.
pero pasa siquiera olvidadizo
y se consumarán los imposibles
con valerosa luz enfebrecida
cuando el nupcial cortejo atormentado
surque aires lavados por la lluvia.
Pero la noche ya vendrá sonora
-y él ocupará lo ocioso de la silla-
acunando alegría con sus crujidos
y el gozo, la calandra, el sol, el verso...
Pero seré feliz entre su ardor
embebida en la guerra de su abrazo,
y todo el pan será trigo nutriente
que gustaré de pie, dispuesta a la partida .
|
En el fondo -concluyo tan convencida
como reconfortada- esa locución de cuatro letras que componen el “pero…” es
nuestra tabla de salvación frente al susto.
Me viene a la memoria en este mismo instante otra palabra que para mí es sagrada: Sawabona[1], de la que ya he hablado algunas
veces y a la que quiero referirme una vez más.
El enlace al que remite la nota al
pie comienza así:
Existe una tribu en el sur de África con una
costumbre verdaderamente hermosa que se identifica con una palabra: Sawabona. Cuando alguien se
comporta de forma inadecuada, lo llevan al centro de su aldea, y entre todos lo
rodean. Durante
dos días ellos le recuerdan a esa persona todas las cosas buenas que él hizo.
¿Quién de nosotros
no guardaen salazón o malcría y encurte esa pequeña o grande (pero siempre miserable)
lista de rencores del “una vez me lastimaste…”, sin tener el valor de verbalizar
todo lo bueno recibido?
¡Ah,
cuántos miedos se borrarían de nosotros si aprendiéramos el valor sanador del sawabona, o del “pero…”, y arrumbáramos de una vez la interminable lista de agravios para sacar del armario la de
los reconocimientos…!
Sawabona=yo te reconozco
…el
derecho a ser como eres
En definitiva, se trata de la ACEPTACIÓN CORDIAL DE LO
DIFERENTE mediante el “PERO…” que incluye
lo que une, y que excluye la
ruptura traumática sin esperanza para la que pocas veces se está
preparado.
Pero... -habría que decir- si no puedo asumir con gozo y con sosiego mi propia convivencia diaria con tu “ser
como eres”, no temas. No desamaré, no. Simplemente, te amaré desde la imperecedera seguridad de la distancia.
Sawabona:
Cuenta conmigo de alguna forma aún por definir.
Cuenta conmigo de alguna forma aún por definir.
Lo anterior es algo que los Mediadores hemos utilizado muchas veces en conflictos de familia a
través de lo que me gusta llamar
Mi tabla salvadora de propuestas y opciones
ANTAGONISMO
(Encuadre del conflicto)
|
PERO…
(Causa básica del conflicto)
|
PROPUESTAS
y OPCIONES…
|
No nos
entendemos…
|
…pero nos
amamos.
|
· Permanecer tal cual. (Estancamiento).
· Alejarnos un tiempo.
· Romper para siempre. (Rigidificación).
· Buscar nuevas formas de relación (cuáles) (lluvia de ideas)
·
Etc… (Capacidad
de innovación))
|
¿Acaso aquello de “renovarse
o morir” es ineludible para perderle el miedo a los antojos de la
vida…?
¿Acaso –me digo- es que la innovación
no se ha contemplado aún con la atención necesaria en las relaciones humanas, y
mucho menos en la introspección…?
Bueno será para los
Mediadores aprender a utilizar la INNOVACIÓN[2]
como herramienta de trabajo.
Mientras tanto, no está de más
reconocer que, hasta quienes estamos hechos a lidiar con miedos ajenos, nos sentimos asustados
de los propios, esos que nos dejan abatidos en la cuneta, desarmados, inseguros y rodando
por los cibantos[3] de la
vida.
De
lo que sí que estoy absolutamente segura en este momento de susto es del valor
sanador del “No…pero…”.
[3]
CIBANTO: Ladera estrecha y empinada entre dos
suertes de tierra o entre una suerte y un camino. [EXPRESIONARIO DE MÁGINA]
(Inédito).
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