(Ideícas de DoñaTuruta TenteTiesa)
EnmimiSMamientos – 199/2026
Sabido es que no hay nada como una turuta[1] para dar la nota.
La muy terca DoñaTuruta TenteTiesa, también.
Aquel DonMonarca miraba desde las almenas de su fortín cómo iba engrosando la fila de LosProjimos, prófugos del reino, en busca de algún otro reino mejor para encontrar donde alojarse. Todas las viviendas disponibles de su feudo se las habían ido apropiando LosPróceres con destrezas y pericias bien calculadas por ellos, y no solo consentidas sino, incluso, participadas por LosMonitores.
Tomó DonMonarca papel y lápiz, echó las cuentas, y concluyó que en poco tiempo su reino se quedaría sin Prójimos por falta de viviendas donde alojarlos, lo que suponía que el reino entero se quedaría sin muchedumbre que limpiara y puliera su palacio, o que retirara de las calles las basuras que dejaban tras de sí algunos animales callejeros. Más pronto que tarde no habría panaderos, ni verduleros, ni pescadores ni pastores que proveyeran sus despensas. Tampoco podría contarse con LosPróceres para las faenas diarias, porque ya habrían olvidado cualquier oficio que no fuera el de jugar a las casitas. Y lo que resultaba definitivo y catastrófico: se quedaría sin sus principales proveedores de arbitrios.
Entonces, despavorido, alzó la voz, asegurándose de ser oído por LosPrójimos, y prometió:
“Si os quedáis a nuestro servicio, yo mandaré construir viviendas para todos”.
No había acabado de lanzar su promesa cuando LosPróceres, dueños de todas las viviendas del reino, gritaron al unísono:
−DonMonarca: si haces eso arruinarás nuestro negocio, porque no habrá nadie que demande nuestras casas.
También LosPrójimos gritaron desde lejos:
−DonMonarca: quisiéramos creerte, pero, suponiendo que encontraras alarifes, ya no hay tiempo. Mientras se amasan y se cuecen los ladrillos y las tejas, se cavan los cimientos, se acarrea el mallazo para que fragüe el hormigón, se tabica y, en definitiva, se cubren aguas, ya nos habremos muerto todos a la intemperie. Eso por no contar con los trámites de adjudicaciones…
El DonMonarca suspiró desolado.
Habló −¡cómo no!− entonces DoñaTuruta, la TenteTiesa, para dar la nota como otras veces:
−Oiga usted, DonMonarca: ¿Y si, en lugar de hacer más casas, aprovechamos las que ya están hechas?
−Pero las que ya están hechas las compraron LosPróceres a granel… −se compungió el DonMonarca.
−Pues, se le recompran también a granel y por las bravas con los dineros dispuestos para hacer nuevas casas, por el mismo precio que ellos pagaron, más el IPC, y todos contentos.
−¿Y eso…?
−JustiPrecio se le dice a eso.
−¡Cucha ésta…!
−¿Qué? ¿Ve, DonMajestad, cómo, si se quiere, se pueden hacer bien las cosas sin hacer daño ni tenérselas tiesas con nadie, ¿Eh, eh…?
En YAyYÁN. En un 25 de Octubre de 2026

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